NO HAY QUE VENCER A LOS MIEDOS, TAN SOLO HAY QUE ATRAVESARLOS



        El miedo es como una densa niebla que no nos deja ver, pero que en realidad  no nos puede impedir caminar, precisamente el dar un paso tras otro es lo que nos saca finalmente de la niebla.


        Te preguntarás, querido lector, qué como puedo andar si no veo por dónde voy; ahí está precisamente la gracia de todo esto: el no ver con los ojos nos invita a hacerlo con el corazón. Sus luces son verdaderos faros antinieblas. Cuando el miedo te paralice continúa andando, él no tiene densidad para pararte, y enciende tus  "faros antiniebla", abre tu corazón. Sí, ya sé que parece demasiado fácil, pero es que el miedo nada puede ante el poder inocente, sin juicios, del corazón. Pruébalo, es simple y sencillo, no te dejes enredar por el laberinto de la mente, ya me contarás ...




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