GIRA TU CABEZA Y SONRÍE AL GUARDIAN DE TUS SUEÑOS …



   Mira a la naturaleza, siente su riqueza inagotable, su don de ser fuente de belleza, la sensación de que detrás de ella hay un acto de amor, de que es un escenario maravilloso que nos pide representar no una obra cualquiera, sino una vida plena a la altura de tan mágico decorado.
     Nuestra vida ha de hacer honor a tan gran espectáculo entregándole un guión en el que podamos ofrecernos como magníficos escritores y actores del mismo. ¿Qué guión puede ser ese …? Tiene que contar con toda nuestra sensibilidad, con toda nuestra sabiduría y con todo nuestro valor, esto sólo puede querer decir una cosa: hay que buscarlo en nuestro corazón, en el jardín secreto de nuestros sueños, pero … ¿cómo encontrarlo, si precisamente es secreto?
     El mapa que nos lleva a  él está en manos del guardián de nuestros sueños, que está a salvo de cualquier manipulación de los estados de necesidad de nuestro ego. Y bien … ¿quién es este guardián? Para no sucumbir ante nuestros dramas y juicios debe de estar por encima de ellos, es decir, ha de encarnar a la misma inocencia … ¡está claro quién es … ! El guardián de nuestros sueños es nuestro niño interior. Siempre ha caminado con nosotros, no le veíamos porque le pusimos a nuestras espaldas, no queríamos que se interpusiese con su inocencia en nuestras miradas de juicios.


     Si queremos vislumbrar nuestros sueños, esos con los que estar a la altura de la mágica naturaleza, necesitamos de la penetrante mirada del niño interior, capaz de alcanzar esos horizontes que la miope vista de nuestro adulto no llega ni a imaginar.  El guardián de nuestros sueños sólo nos pide una cosa a cambio: que seamos capaces de volver nuestra cabeza hacia él y sonreírle, reconocerle allí donde le pusimos, en nuestras espaldas.
     Querido lector, ¿qué esperas a hacerlo …? Sonríe a tu guardián  y pídele el mapa de tu jardín secreto, ve en busca de tus sueños  y con ellos representa la auténtica obra de tu vida, no esa, llena de dramas, a la que estás acostumbrado y que cada vez que sientes a la naturaleza en tu corazón sabes que no es la historia que quieres vivir. ¡Ánimo, tan sólo has de girar la cabeza y sonreír …! 






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