¡ LA ALEGRÍA ES TUYA !


    Podemos andar sobre la vida siguiendo el ruido de nuestra mente, creando obstáculos frente a nosotros, haciendo de cada paso un crujido de lamento, de cada mirada un problema … así hasta extenuarnos, hasta hacer de nuestro caminar un transporte de “cargas”, seremos entonces un agente dramatizador, una invitación al conflicto. Claro que también existe otra opción:
    Podemos caminar sobre la vida haciendo que nuestra mente  cante siguiendo la melodía del corazón. En este caso seremos como una orquesta que invita a bailar, una invitación a hacer de la mirada una luz que siembra belleza. Seremos inmune al drama como el agua lo es a un hachazo, por pura fluidez.

Todos llevamos un payaso dentro: el adulto que busca la alegría de nuestro niño interior.

     Pensarás, querido lector, que muchas veces no tienes el cuerpo para ello, pero recuerda que siempre llevas contigo una fuente de alegría, ¿cómo... no te has dado cuenta de que siempre te acompaña? ¡Sí!, es fácil de comprobar, basta que busques un niño y le hagas sonreír ... verás como una alegría inmensa  empieza a fluir por todo tu cuerpo ... ¡No!, esa alegría que sientes no proviene del niño, nota que surge de tu adentro... es bombeada por tu propio corazón, en él vive la fuente de tu alegría: tu niño interior. Si no me crees pruébalo hoy mismo, si no te cruzas con ningún niño imagínatelo, pues al fin y al cabo ¡la alegría es tuya!
  



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