AMAR Y EMPODERAR AL EGO: LA CLAVE DE NUESTRA LIBERTAD


      El ego, nuestro centro de conciencia y de sentir específico para una vida en la tierra, ha sido el chivo expiatorio de múltiples creencias a las que ha sido sometido, de hecho lo hemos educado para ser súbdito de esas mismas creencias. Nuestro ego ha sido como una cenicienta, pero sin príncipe que la rescate y además programado para desconfiar de sí mismo: ¡cómo no nos va a dar problemas!
    Nuestro ego es un héroe, ha aguantado dramas, tragedias, guerras, hambre, humillaciones, descréditos ...  Grandes corrientes "espirituales" han llegado a tacharle de estorbo, sin darse cuenta que no puede ser un movimiento del corazón marginar a una de nuestras partes. Las corrientes filosóficas y psicológicas no han sido menos duras con nuestro héroe. Religiones y creencias científicas limitantes han encerrado al ego en la cárcel del desprecio y del miedo, sin comprender que no podemos ser libres sin que lo sea nuestro ego.

Nuestro ego merece un homenaje, se ha ganado con creces su libertad ...

      Si queremos una humanidad que viva desde el corazón hemos de empezar por acoger a nuestro ego en él, hacerle sentir que es amado. Para ello es necesario cambiar en su interior la educación con la que le programamos,  con ella no puede aprender a amarse a sí mismo, a confiar en él, y reeducarle en un camino que le lleve a empoderarse.

     Querido lector, ¿qué te parece hacer las paces con tu ego, sacarle de su papel de cenicienta, darle el brillo que se merece  ... ? No podemos sentirnos completos sin amar a todas nuestras partes. Un ego que se siente amado es una puerta a nuestra felicidad, un ego empoderado deja de ser súbdito del árbol familiar y de la cultura, deja de ser un mero sirviente y, en vez de cumplir misiones impuestas, puede conectar con los sueños que le esperan en su propia esencia, sueños que le podrán en contacto con nuestros dones, sueños que acabarán con la idea de egoísmo, pues al fin podremos, al entregarlos a la humanidad, sentir a la vez que nos enriquecemos y enriquecemos a los otros, comenzando así a dar los primeros pasos de auténtica libertad en nuestra aventura en la Tierra.



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